¡Ya son 50 años! ¡Cuántas generaciones de niños y niñas han pasado por nuestro colegio!.
Todos ellos fueron acogidos con amor, recibieron instrucción académica y enseñanza para la vida. Vivieron la experiencia educacional en un ambiente fraterno, con las condiciones físicas que había en su momento, ciertamente con falencias como en todo hogar común pero no por ello menos acogedor. Y algo es evidente, siempre vuelven: a saludar, a traer sus hijos o nietos, a congregarse en alguna iglesia cristiana… ¡La promesa del Señor se ha cumplido!
“Instruye al niño en Su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”
Proverbios 22:6



Instruye al niño en Su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él