TEXTO BIBLICO: Por aquel tiempo se fue Jesús a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. 13 Al llegar la mañana, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que nombró apóstoles.” Lucas 6:12:13

Reflexión: Los evangelios dan evidencia explícita que Jesús reunió en su entorno a un grupo de discípulos. Una iniciativa que nace de Jesús, pues es Él quien les llama, acompañado de una autoridad insólita que procedía del Dios mismo, pues Él era Dios. Nos referimos a sus 12 discípulos, pues no desconocemos la existencia de hombres y mujeres itinerantes que fueron parte de su ministerio. Estas últimas quienes fueron las más fieles, ya que estuvieron valientemente con Él hasta en la cruz y, no huyeron como los demás hombres.

Cada uno de estos 12 hombres, con características tan particulares, entre sí, pudieron enriquecer la convivencia y el quehacer diario que les llevó a ser parte del llamado y ministerio de Jesús. Tales como: a un Andrés, muy afable, hombre tranquilo, muy sosegado, amigable, sonriente, de buen carácter, un hombre optimista y capaz de llevar a otros a Jesús; a su hermano Pedro, un hombre sencillo, práctico, su temperamento errático e impulsivo, optimista, un orador elocuente y dramático, también era un líder natural que sabía inspirar a las multitudes, un pensador sagaz, pero no un razonador profundo. Mateo, una habilidad increíble para los cálculos, para los números, de mente muy ágil y cuando se trazaba metas se obsesionaba por conseguirlas. Tomás, un hombre valiente, franco, perseverante y sensato, es capaz de expresar sus dudas, sufrido, valoraba la compañía de sus compañeros discípulos, sabía dónde expresar sus dudas y sus angustias. Su trasformación fue única, pues la sola presencia de Jesús le bastó para dar un cambió a su fe y exclamar “¡Señor mío y Dios mío! Jn. 20:28. Judas, Era un pensador inteligente, pero no siempre un pensador honesto, no se entendía a sí mismo; no era realmente sincero consigo mismo ni con los demás; así lo vemos en los evangelios conocido como el traidor.

Con todas sus dificultades, distintos temperamentos, caracteres y acciones, Jesús les eligió para formar parte de su círculo más cercano e íntimo. Hacer de estos hombres un espacio familiar, amándoles e interesándose por sus discípulos, cultivando entre ellos relaciones saludables, en donde había claridad, sinceridad, fraternidad, confianza.  Haciendo realidad su mensaje a través de las propias acciones en misericordia, perdonadoras, llenas de oportunidades, en muchas ocasiones milagrosas y otras realizándolas Él mismo para que ellos pudieran aprender. Esta familia por elección, se brindó espacio a la confianza y las oportunidades; en medio de las negaciones, las dudas, reacciones imprudentes y conflictivas. Finalmente, cada discípulo pudo asumir responsablemente su ministerio; aun cuando Jesús ya no estaba con ellos.    

    Carmen Gloria Elgueta Sobarzo

Capellán


Énfasis del mes Octubre: Una familia por elección