Mardoqueo tenía una prima llamada Jadasá. Esta joven, conocida también como Ester, a quien había criado porque era huérfana de padre y madre, tenía una figura atractiva y era muy hermosa. Al morir sus padres, Mardoqueo la adoptó como su hija.” Ester 2:7

Mardoqueo, un hombre que mostró una piedad práctica al adoptar a su prima Ester, huérfana de padre y madre, bajo una cultura donde todas las niñas y las mujeres no casadas, que no tenían padre, pasaban a estar bajo la autoridad de su pariente masculino más cercano. Y es así como Mardoqueo se convirtió en el padre adoptivo, preocupado por mantenerla segura y cuidada hasta que se casara, guiándola en un periodo políticamente de mayor peligro e intriga de la historia de Israel. Mardoqueo, quien influencia positivamente en la vida de su hija adoptiva, instruyéndola sabiamente, había fortalecido su carácter en preparación para los desafíos que le pudiera traer la vida; hasta ese momento desconocía el lugar que llegaría a tomar en la historia de su pueblo.

Ester, y la labor de Mardoqueo, permitió que llegara a convertirse en Reina. Y su valiente testimonio, el favor y la gracia de Dios la llevó ante el rey Jerjes de Persia, y así poder interceder por su pueblo frente al plan “destructor” que había trazado Amán, quién odiaba a Mardoqueo, pues éste decidió no postrarse delante de él; como era la costumbre. Lo anterior pudo haberle costado su corona y su vida. Sin embargo, se mantuvo firme y, fue aquí donde más le hizo sentido la enseñanza y la influencia de su tío y padre adoptivo Mardoqueo, que siempre la llevó a reconocer a Dios en sus planes y a descubrir los propósitos del lugar que estaba ocupando.

Este hogar adoptivo, con la finalidad de ser familia, basada en la vinculación de los afectos y confianzas, se convirtió en una plataforma favorablemente para Ester que, pudo traer un final positivo a una situación problemática y beneficiar a todo un pueblo.

Al igual que Ester, estamos siendo parte de un tiempo en particular, con desafíos específicos, haciendo uso de un fuerte sentido de compromiso.  Y junto a ello, contar con el estímulo de un amor abnegado, la responsabilidad y el cuidado de aquellos que componen nuestras familias. Ser un Mardoqueo o una Ester “moderna”, que acciona de forma piadosa por el otro, siempre será un desafío, pero no difícil de alcanzar.

 

    Carmen Gloria Elgueta Sobarzo

Capellán


Énfasis del mes - Septiembre: Una familia adoptiva