Estamos ya en la tercera semana y, quizás nuestras mentes se ocupan en los preparativos físicos, adornos, regalos, cena; que no desmereceremos, pero que nos dificultan la preparación interior. Una reflexión profunda y sentida que se vierte hacia los demás y que se muestra cuando decimos, a quien nos pregunta, adorno mi casa porque estoy esperando la llegada de la persona más importante, Jesús. Su venida trajo la paz que deseo para mi hogar.


Devocional 15 de diciembre