Hoy termina el mes de noviembre e iniciamos una espera ansiosa para celebrar la llegada del Salvador. Y al hacerlo no podemos dejar de recordar esas virtudes tan importantes y necesarias para reconocer a Jesús como el enviado de Dios, la esperanza y la fe. Esos sentimientos que llevaron a generaciones antiguas a vivir y morir esperando, confiados en que Dios cumpliría la promesa; la promesa de bienestar hecha a sus padres. Esperanza que nos ayuda también en estos difíciles días.



Devocional 30 de noviembre
Devocional 30 de noviembre