“… Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.  Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que Él decía.” Lucas 10:38

Reflexión

Interesante notar que, esta familia está compuesta por tres solteros y muy buenos amigos de Jesús; una casa de seguridad y de confianza donde llegar Él y sus discípulos. Es allí donde puede estar una y otra vez para descansar, comer, dormir, conversar, reír y recibir cariño. Convirtiéndose así en un lugar relevante en el ministerio de Jesús, ya que se lo menciona en los cuatro evangelios.

Cada uno de sus integrantes con sus características propias, Marta es laboriosa, diligente, práctica, eficaz y buena anfitriona. Así se observa en el texto mencionado, ella se asegura que exista comida para todo el que llegue a su mesa; especialmente cuando se trata de su amigo Jesús.

María, la hermana del medio, es reflexiva, compasiva, intelectual, observadora, sosegada, apasionada y sensible. Es la que contribuía a través del diálogo y su preocupación por las tareas delicadas de su hogar.

Y, por último, tenemos a Lázaro, el menor de sus hermanas, no quisiera afirmar nada de lo que el texto no nos aporte. Sin embargo, Lázaro podría haber tenido labores fuera de casa; trayendo el sustento.

Estos tres hermanos que, optaron por esta vida en soltería, no sabemos los motivos que les llevó a esta opción. Pero si sabemos que, no se les muestra frustrados, resentidos, o amargados por estar solteros; será porque aprendieron y encontraron su lugar entre los que no tienen conciencia de que existen otras formas significativas de ser y hacer familia; una familia común, con sus tensiones y con sus alegrías. Estos tres hermanos se habían realizado en su capacidad de apoyar el ministerio de Jesús, y vivían una vida social, espiritual e intelectual atrayente.

Carmen Gloria Elgueta Sobarzo

Capellán